Las redes sociales
Las redes sociales cada vez se prestan más para adquirir un montón de información mal o bien respecto a esto debería de preguntarse a los jóvenes no sobre qué usan, sino qué efecto encuentran que tienen estas redes sobre su salud. Y que sean capaces de analizar ese impacto es también una buena noticia, que quizá incluso significa que son capaces de trascender el mundo que encuentran dentro de esas redes y ponerlo en el contexto de su vida real y su bienestar. Es decir, piensan, ergo si les invitas a hacerlo, reflexionan. Y pueden incluso aportar soluciones. Los responsables han marcado cinco redes sociales concretas y las peor paradas son las tres que más utilizan los que están en la franja de menor edad del análisis. Es decir, los más pequeños de este grupo de encuestados -y por tanto los más vulnerables, lo más «en transición» de madurez y por tanto de salud mental- son justo los que más utilizan las redes que salen peor paradas (Instagram, Snapchat, YouTube). Están aprendiendo, empezando, probando, no son maestros del auto-control ni en este escenario ni en ningún otro… Es decir, que son una franja de edad vulnerable en cualquier situación.
Podríamos acompañar el análisis de otro igual realizado en adultos, que quizá -sólo quizá- hayamos crecido en términos de salud mental y podemos contar cómo (si sí o si no) las redes sociales marcan nuestra agenda o podemos convivir con ellas de forma equilibrada. Más que nada por poner en contexto el impacto de los likes, los seguidores, la conexión permanente, etcétera, sobre nuestra salud. No estoy quitando importancia ni a la salud mental ni a estos estudios ni al alarmantemente creciente uso de las redes sociales. Lo que digo es que, con más de 40 años, entiendo que si tengo más seguidores tendré más likes, pero ni me va la vida en ello ni dejo de dormir por las noches si una foto mía no es popular o viral o lo que sea. O sea que las redes sociales perjudican a nuestra salud mental, en general, sobre todo si ya somos vulnerables o inseguros, sobre todo si no medimos lo que publicamos o esperamos recibir a cambio, si confiamos en ser como otr@s en lugar de nosotros mismos… Las redes sociales son un peligro… en función de cómo seamos nosotros.
Las redes sociales afectan y mucho a la salud física y mental de nuestros iKids. Sí. Pero también les afecta física y psíquicamente su situación en casa, en la clase, con sus profesores, con sus compañeros, con sus amigos. Si son más o menos queridos, consentidos, ignorados, acosados, insultados, respetados, valorados y acompañados en estos entornos de la vida mismísima y REAL, eso influye en su salud antes incluso de que lo hagan las redes. Parte de lo que hoy ven nuestros iKids como normal no tiene nada que ver con las redes sociales y sí con la sociedad en que vivimos (expectativas físicas, de éxito, de popularidad y resultados) y con la educación que les damos. Lo online es normalmente una extensión de su vida real (sus pasiones y aficiones, sus preocupaciones y complejos o problemas). Evitar al 100% los peligros de la vida real y de la conectada es imposible. Y la salud mental es un tema muy, muy serio. Por eso quizá merece la pena informarse, con estudios como éste y con muchos otros, sobre cómo perciben nuestros jóvenes al mundo que les rodea. Pero no para juzgar o prohibir, no para temer y criticar, sino para buscar soluciones y poner todo el empeño del mundo en la #ePaternidad. Es cómo tu iKid aprenda a hacer un uso equilibrado de las redes sociales, a respetar a los demás, a no creerse demasiado lo de la popularidad online, a buscar una forma creativa de expresarse, a no exponer sus datos personales.Y es tu papel como adulto poner unas normas sobre dónde, cuándo y cuánto se conecta, y hablar con él o ella sobre el papel que los demás -conocidos o no- juegan en su vida.
 |
| Fuente uso de redes sociales: https://images.app.goo.gl/Vq6xPqY2R5wtBiSj9 |
Lorena Giraldo Restrepo
11°